Sobre #LadyBasura

Posteado por en Nov 26, 2015 en Arne Aus Den Ruthen, Periscope, Xóchitl Gálvez | 0 comentarios

Es la certidumbre de ser castigado, y no ya el teatro

abominable, lo que debe apartar del crimen; la mecánica

ejemplar del castigo cambia sus engranajes

Michel Foucalt

 

Xochitl Gálvez y Arne Aus den Ruthen, un meme.

Xochitl Gálvez y Arne Aus den Ruthen, un meme.

No soporto a la gente que tira la basura en la calle. A la que en los camellones de Horacio, en Polanco, saca a sus perros al baño y no recoge sus heces. A esas personas siempre las alcanzo, les reclamo el que no lo hagan y les regalo una bolsa de plástico. Me choca cada vez que veo un auto estacionado en las ciclovías de la Ciudad. Cuando voy por alguna, me detengo y le pido a la persona que conduce que se mueva, le recuerdo que es ciclovía. En general, la respuesta ha sido amable, pero me han tocado gañanes y gañanas que me recuerdan a Aída, mi madre, o que me gritan ¡Puto!. A esas personas les tomo foto y la subo a las redes sociales, casi siempre advirtiéndole a otros ciclistas que tengan cuidado con conductores que parecen protagonistas de la película “Días de Furia”.

 

Con las redes sociales he denunciado varias veces la falta de luz en mi calle, algún bache, una coladera tapada o a alguna patrulla que circula en sentido contrario. Durante meses tuve una pelea con un 7Eleven que está en la esquina de mi calle porque sus empleados dejan la bolsa de basura en la esquina. Al igual que muchas personas más, he encontrado en las redes sociales una forma no solo de difundir lo que hago, de pasar el tiempo, de enterarme de sucesos o de encontrarme en [email protected], sino también una forma bastante efectiva de ser ciudadano, exigiendo la rendición de cuentas de las autoridades.

 

Muchas personas siguieron en tiempo real el Periscope que Arne Aus Den Ruthen, ex delegado de Miguel Hidalgo y ahora auto designado encargado de Seguridad Ciudadana, mini City Manager, Secretario de Gobierno de la Delegación Miguel Hidalgo y no sé cuántos títulos más, ha realizado en los últimos días. Primero uno en el que un Arne indignado acudía al recién reinaugurado Palacio de Hierro de Polanco a llevarse autos estacionados en la ciclovía de Horacio. Muchos aplaudimos ese ejercicio. Lamentablemente desde que pasó ese Periscope, el Palacio de Hierro sigue sin regresarle a la calle la ciclovía que por ahí circula y hay decenas de autos estacionados ahí. El ejercicio de Arne no sirvió. La valentía del funcionario ante el poder de todo lo que representa el Palacio de Hierro y el Grupo Bal fue un teatro de un día.

 

Esta semana, Arne retomó el ejercicio y se fue a la colonia Lomas de Sotelo, vecina a Polanco, a cazar a “vecinos cochinos” que tiran la basura en la calle. En su Periscope y en tiempo real, de nueva cuenta un Arne indignado encuentra a una mujer con su hijo tirando basura. Ante esa acción, el funcionario de la Miguel Hidalgo invita a la señora a tirar la basura, a recoger su bolsa. Ante la invitación del funcionario, la “vecina cochina”, así se llama el operativo, responde indignada, le pide a Arne que se identifique, él no lo hace con la voz, pero luego comenta que traía su identificación en el pecho. Ella le dice que no recogerá nada, le pide que no la toque como tres veces y amenaza con darle una patada entre lo que le cuelga al funcionario entre las piernas.

 

En ese Periscope hay un intercambio violento entre la señora y el funcionario. Ella le grita, enfrente de su hijo, él le insiste en que recoja la basura. Ella se niega con gritos, él documenta todo en tiempo real, muestra las placas del auto de la señora, enseña su rostro y la amenaza con llevársela al Ministerio Público a un “asunto muy tortuoso”. Arne no levanta la voz, ella le dice “pinche ignorante”. Arne le insiste con la amenaza de llevársela al Ministerio Público y le dice a la señora que “es delito tipificado en el Código Penal”.

 

El intercambio dura 4 minutos con 50 segundos. Arne pide apoyo de un policía de verdad y le pide que la remitan al juez cívico amenazándola de nuevo con procesarla penalmente. Luego el mismo funcionario que defiende la ley en tiempo real le dice, ante los oídos de todos los que pueden ver el video, “ahorita le voy a dar chance y será cívico”. ¿Que no era un ejercicio ejemplar de aplicación de la ley?…

 

Muchos usuarios de redes sociales han reaccionado ante esta acción. Muchos salieron a defender al funcionario y aplaudirsélo. ¿Y cómo no? Si en apariencia es un funcionario que está haciendo su trabajo y “poniendo orden”. Sin embargo, el asunto conocido en redes ya como #LadyBasura o #LadySotelo me incomoda y preocupa por varias razones.

 

Aplaudo el qué. ¿Cómo no solidarizarse con un funcionario cuyo propósito es el aplicar la ley? ¿Cómo no apoyar una acción que busca que la gente no tire basura en la calle? Peroooo es en el cómo en el que no estoy de acuerdo.

 

En primer lugar porque Arne es funcionario y como tal es autoridad, incluso para quienes no votamos por Xóchitl Gálvez (ella es la delegada, aunque parezca lo contrario). Arne está en una situación de poder frente a una vecina que hace lo mismo que hacen cientos de miles de vecinos más. Tirar la basura en la calle. El porqué puede tener múltiples respuestas. Porque la vecina es cochina, porque el camión de basura no ha pasado, porque se necesita que pase más, porque no hay basureros en su colonia, porque se le hizo fácil, porque le dio flojera, porque le vale, por lo que sea. La acción está mal, sin duda. Sin embargo, Arne actuó como un policía, que, según entiendo, no es. Como un policía que persiguió a una persona hasta que la encontró caer en una falla, equivocarse y explotar en ira.

 

Porque el uso del funcionario Arne Aus den Ruthen de Periscope ¿no es acaso un “Periscope oficial”? El usar una plataforma de transmisión para exhibir un mal comportamiento ¿no pone en una situación de vulnerabilidad a una ciudadana ante la autoridad? Las miles de reproducciones de ese video ya nos informaron que A) la señora vive en Lomas de Sotelo. B) Las placas de su auto que el mismo funcionario tomó en video y además leyó. C) Que tiene un hijo menor de edad con quien además ella afirma no tener con quién dejarlo. D) Que es funcionaria ella también y esto porque ella menciona que es funcionaria y porque al final del video Arne decide revelarnos un dato más: que la señora trabaja en la Delegación Tlalpan. Aunque no sepamos si es funcionaria o personal de limpieza o de lo que sea.

 

¿Es esa acción violatoria de la privacidad de una persona? Un funcionario grabando a una persona sin su consentimiento y exhibiéndola ante una audiencia es o no un escarnio público. Un escarnio a manos de un funcionario de la Delegación Miguel Hidalgo.

 

¿Afectará esa exhibición a la señora en su vida diaria? ¿La reconocerán en la calle y para siempre le dirán “vecina cochina” “vieja fea naca y pelada” “madre sin educación”. Los compañeros de clase del niño le harán burla por la “cochina de su madre”. 
Las redes sociales nos exhiben a todos, a veces por decisión propia, a veces por terceros que están en la misma situación de poder que nosotros, a veces por quienes están en una situación de poder mayor. ¿Qué es lo que ocurre ahí? ¿Si un funcionario viola la privacidad de una persona está atentando en contra de su dignidad? ¿de sus derechos humanos?

 

Por esas razones me preocupa que Xóchitl Gálvez autorice estos operativos. Porque en lugar de educar a los ciudadanos a respetar la ley, los están amenazando y amedrentando. Porque en lugar de privilegiar una campaña para que el escarnio público sea entre los mismos vecinos, están ellos convirtiéndose en los exhibidores del ciudadano que se equivoca, en el Gran Hermano que todo lo vigila y todo lo sanciona, en el policía electo que hoy fustiga a la señora de Sotelo porque puede, mañana al guarura del joven rico de Las Lomas, pero no a quien emplea al guardia privado. Un teatro del poder, un teatro del absurdo.

 

Bienvenidas las campañas para educar a los vecinos en la sana convivencia, en la cultura de la paz, en la educación cívica y en ser mejores ciudadanos. Una Ciudad con gente que respeta la ley, con automovilistas que ceden el paso a los peatones y no pisan la cebra, con funcionarios que tienen cero tolerancia a la corrupción y que hacen cumplir la ley con el ejemplo y no con linchamientos públicos. Quienes tienen un cargo público, están en una situación de poder y toca a los ciudadanos el cuestionarlos, evidenciarlos y exigirles rendir cuentas. No al revés.