¿Por qué el orgullo gay?

Posteado por en Jun 26, 2013 en Columna | 0 comentarios

Junio y julio son los meses en los que los activistas de la diversidad sexual celebramos el llamado “orgullo gay”, que hoy ya es más bien el orgullo lésbico-gay-bisexual-travesti-transexual-transgénero-intersexual (LGBTTTI).

El evento más fuerte en esta celebración es la llamada “marcha del orgullo”, que en México se celebra este fin de semana, pero que en otros países ya se llevó a cabo. Los orígenes de la marcha están en Estados Unidos, luego de que en 1969 la policía neoyorquina hiciera una redada en un bar gay llamado Stonewall Inn, muy cerca de la Universidad de Nueva York. Los disturbios de Stonewall significan el inicio del movimiento de la llamada liberación homosexual y el momento en el que los activistas empezaron a tratar de incidir en políticas públicas para combatir la discriminación del Estado contra las poblaciones LGBTTTI.

Stonewall institucionalizó el movimiento de la también llamada disidencia sexual, le dio una identidad, lo visibilizó, le dio un objetivo y sirvió como mecanismo para convocar a la llamada marcha del orgullo. Pronto, el movimiento gay estadounidense empezaría a dar muestras de su poder y empezaría a conseguir sus primeras victorias con la elección de Harvey Milk en San Francisco y con los primeros códigos antidiscriminación. Y de ahí, el movimiento se hizo global.

Después de las primeras marchas en las calles neoyorquinas y de San Francisco, algunos años después siguieron las de París, Madrid, Londres y desde 1979 se realiza la de la Ciudad de México, convocada por activistas como Nancy Cárdenas, a quien Monsiváis llamara “la necia y formidable”, y por un grupo más de feministas lesbianas. El activismo lésbico feminista y el trabajo intelectual de Monsi y del poeta y cronista José Joaquín Blanco, quien publicase en UnoMásUno el texto “Ojos que da pánico soñar”, crearon los manifiestos de la también llamada homo-resistencia mexicana.

Desde entonces, la marcha en la Ciudad de México es la más importante del país, ya que logra convocar a decenas de miles de personas y aunque los organizadores siempre parecen inflar los números de los participantes, lo cierto es que la policía de la Ciudad ha calculado la participación máxima en unos 200 mil asistentes, cifra nada despreciable aunque no tan copiosa como el millón y medio de asistentes en marchas como la de las ciudades brasileñas.

Cada año la marcha se convierte en una mezcla de acción política, carnaval, fiesta, exhibición del cuerpo, peleas entre activistas-unidad entre activistas, oportunismo de algunos actores políticos, pero especialmente un desafío vital a la llamada heteronormatividad, la fuerte creencia y la repetición de las conductas humanas que hacen pensar en que la heterosexualidad es la única forma aceptable de vivir la vida pública y privada.

Hombres y mujeres [email protected], aunque también están quienes siguen pensando en que “hay que ser discretos” y por ello se cubren más las carnes, toman la calle de Reforma y la marchan, al calor del pavimento o bajo la amenaza de las lluvias de temporada. En ocasiones el mensaje político resuena entre los cánticos de los colectivos, pero lo que más llama la atención es el brillo de los carros alegóricos y la música estridente.

La marcha en México ha tenido distintas causas políticas, desde la exigencia de abrir candidaturas legislativas a gays y lesbianas, pasando por la demanda al acceso público y gratuito a la salud, el combate a la discriminación, la defensa del matrimonio entre personas del mismo sexo, los derechos para las personas trans, la lucha contra los crímenes de odio por homofobia, la demanda de educación sexual a todos los niveles, etc.

Este 2013 en la página web del comité organizador de la marcha aún no se ha anunciado cuál será el objetivo político, pero lo que sí ya se anunció es que la cantante Fey será la reina de la marcha -cada año hay una reina que encabeza la marcha y nunca ha habido un rey y menos un mirrrey. ¡Dior!

Ojalá que de la marcha de este 2013 los organizadores quieran denunciar el reciente comentario de Fernando Castro Trenti, el candidato del PRI a la gubernatura de Baja California, para quien las bodas entre personas del mismo sexo y la adopción por parte de gays y lesbianas “son todo lo que no queremos para su estado”.

La marcha sigue teniendo vigencia porque mientras sigan existiendo cardenales que condenan la sexualidad y que le niegan el acceso a sus iglesias a gays, lesbianas y trans, mientras sigan existiendo comentaristas que hacen a la menor provocación un chistín homofóbico, mientras sigan existiendo bancos como HSBC que despiden a sus empleados por ser seropositivos, mientras que siga la simulación de instituciones como el CONAPRED que acepta llamar el 17 de mayo como el día del “respeto a la tolerancia” en lugar de el día del combate a la homofobia, mientras siga existiendo una clínica como la Clínica Condesa que manda a sus pacientes a recoger los antirretrovirales a una cola pública sin respetar su privacidad, mientras sigan existiendo políticos como Castro Trenti que basan sus plataformas electorales en negar derechos para las personas LGBTTTI en lugar de construir una sociedad más incluyente y respetuosa de los derechos de [email protected], seguirá existiendo un motivo más para salir a las calles cada año a celebrar el orgullo gay.

*Originalmente publicada el 25 de junio del 2013 en las páginas de Opinión del Grupo Reforma.