Apóstoles conservadores

Posteado por en Feb 29, 2012 en Barack Obama, Columna, Elecciones EU, Mitt Romney, Rick Santorum | 0 comentarios

Caricatura política de la contienda en EU. Tomada de Internet.

Caricatura política de la contienda en EU. Tomada de Internet.

Barack Obama se ve relajado y hasta con ánimos de tomar el micrófono y cantar un poco de blues en la Casa Blanca con un auditorio joven y rodeado de músicos como Mick Jagger, aunque sin emular los pasos de baile de éste, sin necesidad de “moverse como Jagger”, como dice la famosa canción de Maroon 5.

El presidente de Estados Unidos tiene varias razones para estar de plácemes, pero tal vez la mayor de todas sea el observar el desgaste entre los precandidatos presidenciales del Partido Republicano que buscan hacer de Obama presidente de un solo mandato.

En efecto, la contienda republicana ha sido ya un largo y muy costoso proceso en el cual una veintena de debates entre los suspirantes y un total de 8 estados que ya han acudido a las urnas a votar por el candidato republicano -más Arizona y Michigan que votan precisamente hoy- han servido como coladera de un reality show en el que han sido expulsadas varias candidaturas que antes sonaban con gran eco mediático.

Como resultado de esta contienda interna, la legisladora Michele Bachmann, vocera del movimiento Tea Party; el ex gobernador texano de tres mandatos Rick Perry; el empresario afroamericano Herman Cain y hasta el otrora poderoso líder del Congreso  Newt Gingrich han visto cómo se desinflaron sus aspiraciones para ser el rival republicano del presidente demócrata en noviembre, mientras que Barack Obama prácticamente se ha conducido por la libre, volviendo a sacarle brillo al carisma que lo llevó a la presidencia tras la elección del 2008.

Como verdaderos caníbales políticos, los sobrevivientes de la contienda republicana – prácticamente a estas alturas solamente el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney y el ex Senador Rick Santorum-  se presentan ante sus audiencias cada semana con una nueva estrategia de ofensiva, pero no dirigida en contra del presidente Obama, sino dirigida hacia su rival republicano, el llamado “fuego amigo”.

Romney y Santorum tratan desesperadamente de convencer a la base dura de su partido sobre quién es el candidato más conservador en temas sociales, quién es el verdadero “defensor de la vida” y enemigo de las “mujeres abortistas” o el verdadero defensor de los valores tradicionales y por ello quién protegerá mejor el  matrimonio tradicional entre un hombre y una mujer ante “los peligros” de las cortes plagadas de “jueces activistas” que defienden el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Esta estrategia le ha funcionado a Santorum para posicionarse como la alternativa a la que antes parecía la candidatura inevitable de Romney y para ello el ex senador decidió revivir una de las “batallas culturales” que dividen al electorado estadounidense:  los límites entre política y religión o entre iglesia y Estado. Sin empacho alguno, Santorum ha visitado cuanta iglesia o templo cristiano ha podido y ahí, reunido con votantes, haciendo política en las iglesias –lo cual está perfectamente permitido en Estados Unidos- el republicano ha repudiado lo que él llama “la separación absoluta” entre iglesia y Estado, sin temor incluso a cuestionar a una de las vacas sagradas de la política estadounidense: John F. Kennedy, quien fuera el primer y único ocupante de la Casa Blanca de religión católica y quien siendo candidato demócrata tuvo que hablar sobre su religión en un evento de campaña en 1960 para convencer a los estadounidenses de que no tomaría “órdenes del Vaticano” para gobernar.

Santorum, quien por cierto también es católico como lo era Kennedy, ha dicho que ese discurso, que ha guiado en buena medida la discusión sobre el tema desde los 60, “lo hace vomitar”. El trasfondo: presentarse como un católico más conservador que Kennedy y obligar a Mitt Romney, el mormón acusado sin fundamentos de practicar la poligamia,  a tocar el tema de iglesia y Estado entre los votantes conservadores.

Los republicanos intentan presentarse como opuestos ante los “excesos liberales” del que Santorum ha llamado el “presidente snob”: Obama, el demócrata que come alimentos orgánicos, que toma lattes con soya, que maneja un auto híbrido, que pide disculpas por la quema del Corán y que se siente como en casa en eventos con activistas de las causas identatarias. Todo ello, según los republicanos, signo de un presidente encapsulado en la “extrema izquierda”, alejado del “estadounidense promedio”.

La búsqueda del apóstol conservador continuará hasta que se defina quién será el rival de Obama en noviembre. Romney ha gastado ya más de 63 millones de dólares en este proceso y recibido ataques sincronizados de sus colegas. Quien consiga la candidatura republicana necesitará pecar y quitarle el conservadurismo al que lo ha orillado este proceso interno para tratar de moverse de nuevo al centro y competir con Obama por el purgatorio: los votantes independientes. Al final, no habrá más que falsos apóstoles.

*Publicado originalmente el 28 de febrero del 2012 en las páginas de Opinión del Grupo Reforma.