La reforma de Peña Nieto no toca el precio controlado de las gasolinas ni toca al sindicato controlado por Romero Deschamps. Foto: Tomada de Internet.

La reforma de Peña Nieto no toca el precio controlado de las gasolinas ni toca al sindicato controlado por Romero Deschamps. Foto: Tomada de Internet.

Finalmente ayer se presentó la reforma energética que propone el gobierno de Enrique Peña Nieto, una semana después de que el PAN presentara una propuesta propia y a meses de distancia de que el PRD usara a Cuauhtémoc Cárdenas para presentar unos puntos sobre lo que el principal partido de izquierda en México considera conveniente poner a discusión.

Van aquí algunos puntos a considerar solo para el inicio del debate energético.

1.- Lo que Cárdenas quiso decir…
La izquierda perredista usó a Cuauhtémoc Cárdenas como escudo para presentar sus puntos de reforma energética a inicios de este año. Utilizo el verbo “usar” porque Cárdenas está desconectado del sector desde hace tiempo. No ha trabajado en PEMEX ni en el sector en los últimos 40 años, tampoco tiene textos publicados sobre el sector, ni es legislador, ni tiene un cargo de elección popular ni un cargo a nivel federal. El PRD se adelantó a los tiempos al invocar la autoridad moral (y familiar) de Cuauhtémoc Cárdenas sobre el tema en enero. Por ello, Peña Nieto invocó a Lázaro Cárdenas ayer en la presentación de la propuesta, argumentando que la reforma “retoma palabra por palabra el artículo 27 del general Lázaro Cárdenas”. En este viaje al pasado, uno de los puntos políticos del debate será en efecto la pelea por ver quién tiene razón en “lo que Cárdenas quiso decir”…

2.- ¿Y el Pacto por México?

A diferencia de la presentación de las propuestas de la reformas de educación y de telecomunicaciones, la presentación de la energética fue claramente un evento de Peña Nieto, o del gobierno que encabeza, y no del Pacto por México. En lugar de los presidentes del PRD y del PAN, en el panel flanqueaban al presidente Peña sus secretarios de Estado. Hay quien dice que el Pacto no sobrevivirá la propuesta de reforma energética y el que hoy haya dos propuestas en forma – la de Peña y la del PAN- una guía de reforma –los puntos de Cuauhtémoc Cárdenas- y una promesa de reforma concreta- que el PRD anunció que presentaría esta semana- indica que sobre la reforma energética no hay consenso y que ahora sí habrá un debate en forma en el Congreso y no un acuse de recibo como ha sido el Pacto por México.

3.- ¿Y los sindicatos?
“PEMEX es de los mexicanos”, nos han dicho una y otra vez, pero honestamente ¿lo vemos así todos? Es de los mexicanos o de quienes han controlado el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y hoy en día de su dirigente y actual Senador Carlos Romero Deschamps, quien estaba sonriente en primera fila en la presentación de la propuesta de Peña. En las 29 cuartillas de la reforma energética no hay una sola mención sobre el sindicato ni sobre la necesidad de una transparencia sindical y de rendición de cuentas. En las 85 cuartillas de la propuesta del PAN tampoco se menciona una reforma a esto ni al Consejo de Administración de PEMEX, que tiene 5 asientos de 15 (si contamos al auditor externo) reservados al Sindicato, uno de los más opacos de México y sinónimo del despilfarro de sus líderes. Este consejo ejerce funciones tan importantes como aprobar el presupuesto de operación e inversión, el nivel de endeudamiento, así como las designaciones de funcionarios de alto nivel de la paraestatal. Solo los puntos propuestos por Cuauhtémoc Cárdenas proponen en una línea “ampliar las facultades de transparencia y rendición de cuentas para evitar cualquier abuso
u actos de corrupción en la paraestatal”. Reformar a PEMEX solo para hacerlo más productivo sin tocar la forma en cómo se gobierna PEMEX es conservador y pro status quo y no la “reforma modernizadora del sector que va a mover a México”, como argumenta la mercadotecnia oficial.

4.- Esperando a la izquierda
Más allá de los puntos presentados por Cuauhtémoc Cárdenas, ahora sí toca al PRD presentar una propuesta completa de reforma energética. Hasta ahora “la defensa del petróleo” y de “la soberanía nacional” como narrativa de la izquierda obedece al terreno ideológico y es un discurso del que lamentablemente no se saldrán ni Marcelo Ebrard ni Carlos Navarrete por una razón: su búsqueda por la presidencia del PRD. Por ello, ahora mismo Ebrard se concentra en revivir un tufo lopezobradorista (“hay que consultar al pueblo”) y propone un referéndum o un plebiscito. Navarrete aún está maniatado en el gobierno de Mancera, pero difícilmente podrá moverse más allá de los gritos en contra de la “privatización” de PEMEX. La izquierda se merece una propuesta también técnica para hacer más productivo a PEMEX, que explique por qué piensa que en esta reforma no conviene tocar la Constitución y que retome los puntos de Cárdenas para combatir la corrupción en la paraestatal. Ebrard y Navarrete pelean por su futuro inmediato hasta ahora y no por el futuro de PEMEX.

5.- ¿Y la gasolina?
Ninguna de las propuestas presentadas hasta el momento parece decir algo sobre el precio de la gasolina en México. Éste es uno de los subsidios más caros para el Estado mexicano y beneficia a quien no lo necesita. El precio de la gasolina no está sujeto al mercado, sino que es dictado por Hacienda porque es políticamente costoso para quien está en el poder. Una reforma ideal llevaría al precio de la gasolina y de otros energéticos a la ley de oferta y demanda. Sin precios liberados, será difícil atraer inversión privada en los sectores de refinación y petroquímica, como aspira la propuesta de Peña Nieto. Que se subsidie un mejor transporte público y no la gasolina para autos privados…